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El otoño es una época del año que también es ideal para viajar. Y hay destinos como Francia, que ofrecen numerosos atractivos. Este país tradicionalmente se viene visitando en verano para ir a la Costa Azul o bien durante todo el año para recorrer París. Pero es un territorio que ofrece mucho más. ¿Qué se puede hacer en esta época del año? Aquí lanzamos algunas de las múltiples propuestas.

Naturaleza

Francia es un destino fantástico para disfrutar de la naturaleza. En concreto, se pueden visitar un total de 11 parques naturales, que comprenden más de 60.000 kilómetros cuadrados, así como 54 parques naturales regionales y nueve parques naturales marinos. Además, hay que sumar 47 Grand Sites.

Algunos de los más emblemáticos o populares son, por ejemplo, el Canal du Midi, que fue creado en el siglo XVII. Conocido también como el Canal Real de Langueadoc, está reconocido por la UNESCO desde 1996. Tiene una longitud de 240 kilómetros y se extiende desde Toulouse hasta Éthang de Thau. Este canal es navegable. Su recorrido permite ver el puente-canal de Béziers, la ciudad fortificada de Carcasota y la cadena de 65 esclusas.

A estos atractivos se añaden las vistas de campos de cereales del Lauragais, las estribaciones soleadas de las Corbières y el Minervois, así como las hileras de plátanos, pinos piñoneros y cipreses que vigilan el curso de agua.

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Muy atractivo es otro de los parajes de Francia, que está situado en el corazón de Normandía. En concreto, en el Eure, donde se hallan los nenúfares que inspiraron a Monet. El estanque está repleto de lirios y nenúfares, además de poder cruzar el puente japonés y observar la belleza de los jardines y sus aromas.

Otra propuesta muy otoñal para disfrutar de Francia es recorrer el Valle del Loira en bicicleta. Aquí destaca, por ejemplo, la ruta La Loire à Vélo, que va por el río entre Cuffy y Saint-Brévin-les-Pins. Un recorrido con castillos históricos, jardines reconocidos por la UNESCO, pueblos con viñedos y una rica gastronomía, son algunos de sus principales atractivos.

Para los amantes de la bici, está también la ruta ciclista Vélomaritime, que incluye 1.500 kilómetros contemplando el mar. Esta ruta costera va desde Bretaña a Bélgica, transitado por senderos salvajes y paisajes que hasta ahora han sido inaccesibles para los ciclistas. Entre los principales puntos de interés están los acantilados ventosos de Étretat, así como la Bahía de Somme, los gemelos Cap Gris-Nez y Cap Blanc-Nez. Por supuesto, parada obligada es el Mont-Saint-Michel.

Gastronomía

Y, por supuesto, otoño es también una época del año ideal para disfrutar de la gastronomía francesa. En este caso, nos centramos en el queso porque hay hasta 1.000 variedades de queso en el país. Para conocer los principales y los secretos de su elaboración, una buena opción es la nueva Maison du Comté, que está en Poligny. También es conocida como la capital del Comté.

En concreto, estamos ante una mezcla de museo y quesería de 3.000 metros cuadrados, que es un auténtico paraíso par los amantes del queso. Expositores multisensoriales invitan a hacer un recorrido para conocer todos los pasos del proceso de elaboración y afinado. Además, se hace una parada en el bar Comté para una degustación y una visita a la llamativa tienda en forma de rueda de queso.

Los amantes de la bici también pueden disfrutar de la gastronomía francesa sobre dos ruedas. Esto es posible gracias a la ruta ciclista Vélos & Fromages, que se ha puesto en marcha recientemente. Este recorrido incluye 45 departamentos y cuenta con 87 itinerarios para degustar y reponer fuerzas tras pedalear. Son algunas de las propuestas, ya solo queda elegir la que más guste y poner rumbo a Francia.

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